El amor hay que demostrarlo en la vida, no
esperar a que la muerte arrebate todas las oportunidades.
Amar lleva consigo entregarse, dar la vida. El
amor que no se da, se pudre. Amar no es dar cosas, es entregarse uno mismo. El
que ama no debe poner los pies en la luna y los ojos en las estrellas, sino
mirar bien abajo y pisar con firmeza la realidad diaria.
Muchos se sienten emocionados al escuchar una
bonita historia de amor. Se confunde con demasiada frecuencia el amor con el
sentimiento. “A lo largo del camino que lleva al amor, muchos se detienen
seducidos por los espejismos del amor: Si te emocionas hasta las lágrimas ante
un sufrimiento, si sientes palpitar fuertemente tu corazón ante tal o cual
persona, no es amor, sino sensibilidad.
Si te dejas prender en su poder apacible o en
su encanto; si, seducido, te abandonas, no es amor, sino una rendición. Si,
turbado, te extasías ante su belleza y la contemplas para gozar de ella; si su
espíritu te parece distinguido y buscas el placer de su conversación, no es
amor, sino admiración.
Si quieres a toda costa conseguir una mirada,
una caricia, un beso; si estás dispuesto a todo por tenerla entre tus brazos y
poseer su cuerpo, no es amor, es un deseo violento nacido de tu sensualidad.
Amar no es sentir emoción por otro, sentir
afecto sensible por otro, abandonarse a otro, admirar a otro, desear a otro,
querer poseer a otro y a los otros”
No se puede jugar con el amor ni se puede
confundir con un momento de deseo o de pasión. Sólo el amor maduro va más allá
de los arrebatos, no teniendo nada que ocultar y respondiendo a todos los
interrogantes. “No envenenes mi amor; amar es otra cosa... No profanes la rosa
si no sabes de olor... Otra cosa es amor, mucho, mucho mejor... No deshojes la
flor si te amas a ti misma; amor, que es egoísmo, no puede ser amor... Otra
cosa es el amor... Claridad, ilusión, risa, confianza en ti; ver que tu corazón
es sólo para mí... Saber que el sol, las flores, la vida es de los dos “

No hay comentarios:
Publicar un comentario